El Juzgado de lo Penal número 8 de Zaragoza ha condenado a 20 meses de prisión al que es ya expresidente de la Sociedad Española de Psicología Clínica (SEPC-ANPIR) por un delito de maltratado continuado y otro de vejaciones a su expareja.
El exdirectivo, que admitió los hechos para facilitar un acuerdo, dimitió de su cargo en un comunicado el pasado 3 de abril. Esto fue un día después de trascender la sentencia a los medios de comunicación, y recibir una gran cantidad de peticiones para que hiciera efectiva dicha renuncia.

La sentencia, según publica el Heraldo de Aragón, recoge cómo el hombre “propinó tres tortazos a la denunciante en lugares y momentos distintos”. Esos actos se produjeron también en público, a la vez que “mandaba callar” a la denunciante. El texto expone, además, cómo el psicólogo clínico llegó a decir a la víctima “a todo lo llamamos violencia” durante uno de los episodios de violencia.
‘Constantes discusiones y una actitud despectiva’
La confesión de los hechos por parte del acusado “facilitó un acuerdo entre la Fiscalía, la acusación particular y la defensa”. Por tanto, la sentencia es firme y no cabe recurso alguno.
Además de los 20 meses de prisión, el condenado no podrá acercarse a la denunciante en los tres próximos años. También, tendrá que realizar trabajos para la comunidad durante 30 días y no podrá ponerse en contacto con la denunciante durante seis meses. Todo ello, por los dos delitos de maltrato continuado y vejaciones por los que ha sido condenado.
Según la sentencia, el condenado mantuvo una actitud despectiva hacia su pareja, con increpaciones constantes en discusiones domésticas en las que se refería a ella como «puta loca»
La pareja mantuvo una relación sin convivencia entre 2023 y hasta febrero de 2024, cuando la mujer decidió denunciar la situación. A lo largo de ese tiempo, según reza la sentencia como hechos probados tras la confesión del imputado, el condenado «mantuvo una actitud despectiva hacia su pareja, con increpaciones constantes en discusiones domésticas». Parte de esas increpaciones se referían a la mujer como «puta loca».
Peticiones de renuncia
Durante las primeras horas del 3 de abril, cuando los medios de comunicación publicaron la sentencia, las redes sociales se llenaron de peticiones de dimisión por parte de profesionales del sector. En ellas se pedía el cese inmediato del psicólogo como presidente de ANPIR.
También lo hizo el Ministerio de Sanidad a través de la directora del Comisionado de Salud Mental, Belén González, quien, además, condenó rotundamente «a aquellos que ejercen violencia de género”.
La última en hacerse eco de la información ha sido la periodista Cristina Fallarás, a través de su cuenta en la red social Instagram, hace apenas 24 horas. La publicación que ha compartido es un anónimo de una mujer que se presenta como psicóloga clínica. El texto habla de la condena del presidenta de ANPIR, del daño que ha podido causar a sus pacientes mujeres y plantea una posible inhabilitación.
Fallarás lleva tiempo haciendo público en redes sociales las denuncias anónimas que le llegan de mujeres que han sufrido o sufren violencia machista.

El propio condenado utilizó las redes para emitir un breve comunicado anunciando su renuncia a la presidencia de ANPIC. En él, el psicólogo explica que el “asunto” que motiva “mi dimisión se corresponde estrictamente con el ámbito de mi intimidad y de mi vida privada”, sin hacer mención ni a la sentencia ni a los hechos.

Según reza su currículo, el condenado hizo su residencia en el Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza en 2014. Desde 2018, se desempeña como Facultativo Especialista de Área en Psicología Clínica en el Servicio Aragonés de Salud.
Apoyo incondicional a las víctimas
Nada más conocer la condena de su entonces líder, ANPIR emitió un comunicado en el que afirmaba su apoyo incondicional a las víctimas y su repudia a la violencia machista. Sobre ella, la Junta Directiva aseguraba que tampoco su colectivo se libraba de esta “lacra transversal que afecta a toda sociedad, en todos sus estratos y niveles”.
También afirmaban ser en ANPIR “especialmente sensibles con esta realidad, sus consecuencias y secuelas, que afectan especialmente a la salud mental de las mujeres que la sufren”.
El colectivo de psicólogos clínicos, a través de sus representantes, informó de que su ex líder había sido sancionado con la expulsión como socio y expresaba su “consternación” por lo sucedido.
Por último, reiteraba su compromiso “con los valores éticos y profesionales” de la profesión, así como con la “transparencia y dedicación para estar a la altura de lo que la ciudadanía merece”.
En respuesta a Noticias para Municipios sobre una posible inhabilitación del ex presidente, responsables de ANPIR han manifestado por escrito que «como sociedad científica, la expulsión de una persona asociada constituye la máxima medida disciplinaria a nuestra disposición, y ya ha sido aplicada en este caso».
Tal y como figura en su página web, la Sociedad Española de Psicología Clínica-ANPIR es “la principal sociedad científica de la Psicología Clínica a nivel nacional. Fundada en 1997, aglutina en la actualidad a 2.153 asociados, entre especialistas y residentes, que desempeñan su labor principalmente en el Sistema Nacional de Salud”.
