A mediados de los años 60, mientras el régimen del dictador Francisco Franco intentaba mantener el control sobre cada esfera de la vida pública, un grupo de mujeres decidió que el silencio ya no era una opción.
En un contexto de clandestinidad absoluta, nació el Movimiento Democrático de Mujeres (MDM), una red que logró, por entonces, algo impensable. Entre otras cosas, unir a universitarias, católicas progresistas, obreras y amas de casa bajo una misma bandera de resistencia. No solo buscaban la democracia para un país amordazado, sino que se atrevieron a señalar que sin los derechos de las mujeres, cualquier libertad sería incompleta.

Reconocidas medio siglo después
El Teatro Fernando de Rojas del Círculo de Bellas Artes ha sido recientemente el escenario de un homenaje, impulsado por el Instituto de las Mujeres y la conmemoración de los 50 años de España en libertad, para rescatar la memoria de estas pioneras que operaron entre 1965 y 1985.
El acto no solo sirvió para protocolizar su importancia, sino para recordar que su lucha comenzó en las cárceles, apoyando a presos políticos, y terminó en los barrios, exigiendo desde el divorcio hasta derechos sexuales que hoy se dan por sentados.
Durante el encuentro, figuras históricas como Emma Castro, Marisa Castro o Merche Comabella compartieron cómo fue articular esa alianza feminista que no se detuvo tras la muerte del dictador.
De hecho, su papel fue determinante en hitos como las Primeras Jornadas Nacionales por la Liberación de la Mujer, celebradas cuando la represión aún era una amenaza real en las calles. Su actividad se mantuvo tras la muerte del dictador.

Archivos de la memoria
La directora del Instituto, Cristina Hernández, subrayó la necesidad de este legado para que las nuevas generaciones no sientan que caminan sobre el vacío, sino sobre los hombros de gigantes que supieron organizarse para cambiar la historia.
La labor de custodia de archivos, apoyada por el Ministerio de Cultura, ha permitido que el eco de sus voces no se pierda. Como señaló la comisionada Carmina Gustrán, el MDM fue la primera gran organización feminista tras la Guerra Civil, capaz de introducir demandas sociales en una agenda política que las ignoraba sistemáticamente.

La jornada cerró con la música de Carmen Xía, poniendo ritmo a una herencia de veinte años de lucha colectiva que, décadas después de la disolución de la organización en 1985, sigue siendo el cimiento de la igualdad actual.
