Se trata de una unidad pionera por su carácter flexible, ya que permite pasar de las 23 camas habituales a 35

REGIONAL/ 3 NOVIEMBRE 2020/ La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha visitado este martes la nueva Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, una nueva dotación para la sanidad pública madrileña en la que el Gobierno regional ha invertido 1.678.000 euros con el objetivo de reforzar la atención especializada a enfermos críticos.

Se trata de una unidad pionera por su carácter flexible, ya que cuenta con una serie de instalaciones y equipamiento que permite pasar de las 23 camas habituales a 35, de forma inmediata, y así dar respuesta a demandas asistenciales derivadas de crisis sanitarias o emergencias.

Díaz Ayuso ha destacado que a la hora de poner en marcha este nuevo espacio han primado “unos criterios en base a la eficiencia, la flexibilidad y la comodidad para los pacientes y el personal sanitario, y por encima de todo, a la humanidad, que es lo que representa el trabajo de la enfermería”.

El nuevo equipamiento sanitario está dotado con las tecnologías “más avanzadas en cuidados intensivos” y tiene la capacidad de que los mismos espacios pueden casi duplicarse, de tal modo que si es necesario se pase de las 23 camas a un máximo de 35. Junto con las UCI que ya contaba este Hospital público -18, ampliables a 23- se puede llegar a las 58.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha visitado la nueva Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Gregorio Marañón/ Comunidad

La nueva unidad

La nueva unidad del Hospital público Gregorio Marañón ocupa 1.100 metros cuadrados que se puede dividir en dos áreas separadas y simétricas para destinar la mitad de las camas a enfermos con COVID-19 y, el resto, a pacientes no infectados por coronavirus.

Para ello, también se han instalado dos controles de enfermería que permiten una visión directa de todos los puestos, además de conectarse de forma independiente con el espacio destinado a trabajo y descanso del personal.

Los boxes están separados por unos tabiques móviles que, junto a los innovadores cabeceros suspendidos, permiten aumentar el número de camas y reaccionar de forma rápida ante una situación de emergencia sanitaria.

Todas las habitaciones cuentan con presión positiva y se han habilitado cuatro estancias con presión negativa que permiten un alto aislamiento, con una antesala estanca que facilita al personal equiparse antes de acceder a la habitación y a su vez mantener las presiones entre las diferentes áreas y el interior del box.

La unidad cuenta con un sistema de ventilación que renueva el aire desde el exterior doce veces cada hora, todo ello a través de filtros HEPA y con control de contaminantes. Asimismo, las habitaciones cuentan con un sistema de iluminación que permite tres modos: apagado, encendido y ciclo circadiano, que imita la luz natural según el momento del día.

Actualmente, la Comunidad de Madrid cuenta con 1.094 camas instaladas en UCI, entre hospitales públicos y privados, de las que 803 están ocupadas, lo que se traduce en el 73,4% del total. De ellas, 466 están con pacientes COVID-19, lo que supone un 42,5% del total de camas instaladas. En el caso de los hospitales públicos, las camas UCI ascienden a 842, de las que 706 están ocupadas, 419 por pacientes con coronavirus.

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