El exdirector de Coordinación Sociosanitaria de la Comunidad de Madrid Carlos Mur ha negado ser el autor de los protocolos de derivación de residencias aplicados en los primeros compases del Covid-19 y ha puesto el foco en su sucesor, Javier Martínez Peromingo. Lo ha hecho durante su declaración como investigado, celebrada por videoconferencia desde Andorra, en una causa que investiga una presunta denegación discriminatoria de asistencia sanitaria a mayores en residencias.
“Yo firmé y envié, pero no redacté”
Mur ha defendido que no redactó esas directrices y ha atribuido su elaboración a Peromingo y a una veintena de geriatras de enlace. Eso sí, según su versión, él “coordinó, revisó, firmó y envió” los documentos a la entonces viceconsejera de Sanidad.

El firmante intenta separarse del contenido, pero reconoce que los protocolos salieron con su firma.
El caso que reactiva la investigación
La investigación se centra, entre otros, en el fallecimiento del padre de Ángela Armingol en la residencia Amavir Valdebernardo, uno de los casos ligados al llamado Protocolo de Coordinación Sociosanitaria.
En el mismo procedimiento, Peromingo ya declaró anteriormente y se presentó como ideólogo de los protocolos, apuntando a Mur por los posibles elementos discriminatorios. Dos versiones enfrentadas que dejan en el aire saber quién tomó realmente las decisiones y con qué criterio.
Una causa frenada por peleas entre juzgados
La declaración también reaviva una instrucción que había estado meses bloqueada por conflictos de competencia entre juzgados madrileños sobre si debía unificarse todo en una macrocausa. La decisión sobre el órgano competente está pendiente de la Audiencia Provincial de Madrid, según han venido recogiendo informaciones judiciales.
